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sábado, 15 de diciembre de 2018
Te vas a morir poeta
a causa de la melancolía
y tú sangre que ya no es sangre
que es mezcla de alcohol, tinta y hambre
hambre de emoción y de drama
de lujuría y anhelos
de añorar a la mujer aquella
y de conocer distintas camas
haciéndote el imbécil buscando la aguja
en pajar ajeno.
Te vas a morir poeta
un día todo te va a pasar factura
la sobredosis de papeles
el deficit de alegría y el superavit de amargura
los labios que recuerdas con memoria eidética
y tus valores versátiles que hacer pasas por ética
¿Ya te estás muriendo poeta?
Recordando a la mujer de los besos
de clonazepam y melancolía
Escribiéndole a una persona
que hace tiempo dejó de leerte
y hace años decidió no verte
La mujer a la que le gritabas a voces
esa que solo tú conoces.
Aguanta un poco más poeta
tenle un poco de respeto a la poesía
y atrévete a terminar un verso
de manera decente una vez en tu vida
deja de lago tu ego, deja de lado la envidia
muérete como viviste, sé fiel a tu alma
mírala a los ojos e intenta no perder la calma
encuéntrala un día como si no la hubieras buscado
y sáludala de mano como si nada hubiera pasado.
Ten un poco de dignidad poeta.
Te lo ruego por nuestros nombres.
Suicidate con un poema
y hazte un mejor hombre
literal o emblemático
ese ya es problema tuyo
dile que la extrañas, de manera más decente
sobrio, naturalmente.
y dedicale un verso que jamás le escribiste
suicídate, déjala irse.
Aún no te mueres poeta.
y ya te están comiendo los gusanos.
miércoles, 14 de noviembre de 2018
Long Weekend blues.
Nos conocimos, tomando fernet
En un bar que frecuentabas una vez por mes
yo iba de paso, camino a mendoza
bebía para olvidar y bebía para otras cosas.
Me viste de lejos, me sonreíste
te acercaste a mi oreja, no entendí lo que dijiste
me puse nervioso, boté mi vaso
y por sobre tu hombro "ah bueh, acá no hay caso".
Me presenté de una vez, y me senté en tu mesa
te invité otro fernet, yo pedí una cerveza
me enamoré en dos segundos, no te paraba de mirar
y con esos ojos me decías que hoy es día de olvidar.
Pasaron las horas, perdí el bus
listen to me closely, this is the long weeking blues.
Me contaste que hace poco te habían terminado
tú supiste de inmediato que yo vivía en el pasado
y entre las horas y las copas nos hicimos uno solo
no encontramos el camino pero sí el modo.
Y de repente fue sábado en la madrugada
nos cerraron aquel bar y nos quedamos en la nada
y antes de anotar mi número en papel
antes que me diera cuenta tu cama fue mi hotel.
Por esos días, yo fui tu hombre
y aunque nunca lo admitstes, tú te cambiaste el nombre
"chilenito" me decías, nunca te aprendiste el mío
más que tu hombre, fuí tu manta para el frío.
Me devolví a la cordillera con una caña del demonio
con los ojos dolorosos y el corazón hecho un moño
se terminó mi viaje entre fernet, cerveza y vino
me devolví a mi país, no llegué a mi destino.
Sin panorama, me encomendé a jesús
con el corazón llenito
y el long weekend blues.
En un bar que frecuentabas una vez por mes
yo iba de paso, camino a mendoza
bebía para olvidar y bebía para otras cosas.
Me viste de lejos, me sonreíste
te acercaste a mi oreja, no entendí lo que dijiste
me puse nervioso, boté mi vaso
y por sobre tu hombro "ah bueh, acá no hay caso".
Me presenté de una vez, y me senté en tu mesa
te invité otro fernet, yo pedí una cerveza
me enamoré en dos segundos, no te paraba de mirar
y con esos ojos me decías que hoy es día de olvidar.
Pasaron las horas, perdí el bus
listen to me closely, this is the long weeking blues.
Me contaste que hace poco te habían terminado
tú supiste de inmediato que yo vivía en el pasado
y entre las horas y las copas nos hicimos uno solo
no encontramos el camino pero sí el modo.
Y de repente fue sábado en la madrugada
nos cerraron aquel bar y nos quedamos en la nada
y antes de anotar mi número en papel
antes que me diera cuenta tu cama fue mi hotel.
Por esos días, yo fui tu hombre
y aunque nunca lo admitstes, tú te cambiaste el nombre
"chilenito" me decías, nunca te aprendiste el mío
más que tu hombre, fuí tu manta para el frío.
Me devolví a la cordillera con una caña del demonio
con los ojos dolorosos y el corazón hecho un moño
se terminó mi viaje entre fernet, cerveza y vino
me devolví a mi país, no llegué a mi destino.
Sin panorama, me encomendé a jesús
con el corazón llenito
y el long weekend blues.
sábado, 27 de octubre de 2018
martes, 9 de octubre de 2018
Un hombre que extraña es un hombre quieto
estático, en la incertidumbre del futuro
cómodo, en el cobijo del pasado
un hombre que extraña es un hombre que espera
es un hombre que espera sentado.
Un hombre que extraña es la mitad de un hombre
porque gran parte de él se está quedando
conforme, con la mitad del cuerpo dentro un foso
un hombre que extraña es un hombre enojado
es un hombre furioso.
Un hombre que extraña es un hombre impaciente
yirando como una puta en su esquina
frustrado, como la ola en la bahía
un hombre que extraña es como la arena
Que sin poder ser mar no es tierra todavía.
Un hombre que extraña es un hombre melancólico
añorando el pasado como preso su condena
esperando tiempos que quizás pueden volver
un hombre que extraña es un hombre que apuesta
a cosas que fueron, y que pueden volver a ser.
Un hombre que extraña es un hombre moribundo
que aprecia más la vida que tuvo, que la que se va
sonriendo, sabiendo que se inmola
un hombre que extraña es un hermitaño
que pudiendo tener el mundo prefiere morir a solas.
Un hombre que te extraña.
escribe.
estático, en la incertidumbre del futuro
cómodo, en el cobijo del pasado
un hombre que extraña es un hombre que espera
es un hombre que espera sentado.
Un hombre que extraña es la mitad de un hombre
porque gran parte de él se está quedando
conforme, con la mitad del cuerpo dentro un foso
un hombre que extraña es un hombre enojado
es un hombre furioso.
Un hombre que extraña es un hombre impaciente
yirando como una puta en su esquina
frustrado, como la ola en la bahía
un hombre que extraña es como la arena
Que sin poder ser mar no es tierra todavía.
Un hombre que extraña es un hombre melancólico
añorando el pasado como preso su condena
esperando tiempos que quizás pueden volver
un hombre que extraña es un hombre que apuesta
a cosas que fueron, y que pueden volver a ser.
Un hombre que extraña es un hombre moribundo
que aprecia más la vida que tuvo, que la que se va
sonriendo, sabiendo que se inmola
un hombre que extraña es un hermitaño
que pudiendo tener el mundo prefiere morir a solas.
Un hombre que te extraña.
escribe.
domingo, 23 de septiembre de 2018
martes, 28 de agosto de 2018
lunes, 20 de agosto de 2018
Hay personas que simplemenete me dan miedo
el otro día lo escuché diciendo tu nombre
y tomé un trago de cerveza para disimular
y encendí un cigarro despistado para que pensara
acá no ha pasado nada.
¿Sabes tú como habla de ti?.
Hay personas que simplemente me dan miedo
por eso giro rápido cuando te veo de lejos
y enciendo el cigarro cotidiano
de la rutina que es querer saludarte
y no poder hacerlo
se me hace un nudo en el estómago cuando te siento
Sabré yo cómo hablarás de mí
yo creo que tú nunca hablas de mí.
Hay personas que simplemente me dan miedo.
Si puedieras pensarte por un segundo
sólo un segundo
como yo te pienso
entenderías
porque me das miedo.
El mundo sabe como te pienso.
Es que me siento vulnerable
es que me siento inestable
es que la serotonina se va de mi cuerpo
y la dopamina se esconde
y el autoestima se deja morir
como queriendo decir
"obvio, obvio que nunca ibas a ser suficiente
ya basta, que pase el siguiente
para de hacerla perder el tiempo"
y mi corazón me pide un minuto de tregua
y mi cerebro implora por no más guerra
y la melancolía me pide, obliga, a tomar un lapiz
y buscar alguna rima que me saque una sonrisa
y me deja con el alma confusa
ningún artista eligió a su musa.
Y te prometo que he cambiado
la mayor parte del tiempo
a veces igual tengo que escribir cosas como estas.
Ojalá algún día enterarme si me sigues leyendo
ojalá algún día saber si me escribes de repente.
Hay personas que simplemente me dan miedo.
Pero tú no eres una de ella.
jueves, 16 de agosto de 2018
Te pedí perdón en mi cabeza
mientras los colores se hacían paredes
regálame un verso te rogé delirando
y me lo diste como un beso intangible
mirando unas manos ajenas que estaban frente mío
haciéndole el amor a la verborrea de mi cabeza
te grité como si te tuviera al frente
como si aún existieras fuera de mi mente.
Déjame tranquilo un rato, te supliqué
este viaje me lo tenía que pegar solo
y te subiste de polizona agarrada de la cola
de los poemas que aún te debo
de la punta de mis dedos
de las tardes en stand by
y de ese goodbye
que jamás fue del corazón.
Volviendo a mis cabales, solo, tranquilo
me miré al espejo y entendí
"La extraño.
La extraño más que la chucha".
estaba muy drogado cuando escribi esto
jueves, 12 de julio de 2018
Tu risa era el epitafio de mi cordura.
Condenándome por un crimen
que jamás tuve el placer de cumplir.
Encargándome lágrimas
que iban a ríos ajenos
Mostrándome una copa
de la que no tenía permitido beber.
Me diste un cigarro a las cinco de la mañana
y jamás me diste fuego.
Tu risa era el epitafio de mi cordura.
Condenándome por un crimen
que jamás tuve el placer de cumplir.
Encargándome lágrimas
que iban a ríos ajenos
Mostrándome una copa
de la que no tenía permitido beber.
Me diste un cigarro a las cinco de la mañana
y jamás me diste fuego.
Tu risa era el epitafio de mi cordura.
Por eso siempre procuraba
ser gracioso cerca tuyo.
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